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28 febrero 2011

Capitulo 2. Flith

Una gota de aceite le salpicó en el antebrazo, pero eso no le sacó de sus pensamientos. Agonhy. Una y otra vez, por mucho que intentara pensar en cualquier otra cosa, lo único que aparecía en su mente era él. Con su cuerpo de guerrero, su voz poderosa, su cabello oscuro... su... su cabello oscuro acababa de pasar por la puerta de la cocina. Flith parpadeó un par de veces para asegurarse de que lo estaba viendo de verdad, y sí, era él de verdad. Agonhy había entrado corriendo en la cocina para esconderse detrás de los fogones sin darse cuenta de que estaba allí. Flith lo miró desde lo alto. Nunca lo había visto esconderse. Él nunca se escondía, decía que no era un comportamiento digno. Por lo que se ve, había cambiado de opinión. Flith se alteró un poco, prácticamente Agonhy estaba arrodillado a sus pies y... una de sus “fantasías”, por llamarlas de alguna manera, era tenerlo arrodillado entre sus piernas, y bueno... ahora el estaba de rodillas... así que no pudo evitar que el corazón se le acelerara. Otra gota de aceite le salpico, ahora en el dorso de la mano, y soltó una queja. De repente las piernas se le aflojaron al ser golpeadas detrás de las rodillas y al caer al suelo lo inmovilizó con una llave. Antes de que pudiera decir nada, una mano grande le tapo la boca.
Nunca había estado tan cerca de él. Notaba como sus brazos y sus piernas lo sujetaban con fuerza para que no se moviera y como su mano estaba puesta sobre su boca. Flith apoyó la cabeza en su pecho y escucho sus latidos. Estaban acelerados. Agonhy no lo miró, estaba demasiado ocupado afinando el oído para escuchar lo que pasaba en el pasillo. Flith aprovechó la ocasión para observarle, para notar su calor.

        Agonhy ¿donde te metes? – gritó una hembra desesperada

        ¡Agonhy! Ven conmigo por favor – gritó otra con la promesa del placer en la voz.

Las hembras gritaban su nombre con la esperanza de ser contestadas

        Agonhy, te daré placer bajo el calor de mis sabanas

        ¡Ah! ¡sanguijuela descarada!
Hembras desesperadas con lengua viperina peleaban entre sí por el calor del mismo macho. Agonhy suspiró con alivio cuando, unos minutos después, ya no se escuchaban los gritos de las hembras. Fue bajando la mirada hasta encontrarse con la del que tenía entre sus brazos. Sus ojos color esmeralda se agrandaron, su respiración se entrecortó y sus labios se separaron.

        Flith... – dijo en un susurro

Flith quedó libre de la llave que lo inmovilizaba pero se quedó paralizado al notar como la mano de Agonhy se deslizaba lentamente por su mejilla demorando los dedos en sus labios, acariciándolos hasta que apartó la mano del todo. Tardó un poco en reaccionar pero se levantó y le tendió una mano para ayudarlo a levantarse.

        Lo siento si te he asustado

        ah, no te preocupes tío – le dio una palmada en el hombro y volvió a su sartén – nunca pensé que vendrías aquí. Y menos a esconderte.

Agonhy bajó la cabeza avergonzándose de su acto de cobardía

        ya, yo tampoco pensé que me escondería pero... – se paso una mano por la cabeza dejando que suaves mechones de pelo le pasaran entre los dedos – no quiero imaginar lo que me harían esas hembras si me cogen, y ahora han estado a punto de atraparme.

        debe de ser duro. Pero tú no tienes la culpa de ser uno de los machos más deseados de la comunidad.

        Lo sé...

Flith no sabía que decirle. Agonhy no tenía la culpa. No tenía la culpa que desde su transición circularan esos rumores.
El día que su amigo pasó la transición él aun era pequeño y le prohibieron acercarse si quiera a la habitación en donde estaba agonizando, pero le dio igual. Se escondió en el cuarto contiguo y vio como una hembra con el pelo recogido en un moño alto y vestida con un vestido blanco entró en la habitación de Agonhy, después escucho autentico gritos de dolor que le atravesaron el alma dejándole destrozado por escucharlo sufrir de esa manera. Cuando los gritos cesaron la hembra salió de la habitación con mucha prisa y, tras barios minutos, volvió a entrar con seis hembras vestidas con el mismo vestido blanco tras ella. Flith era muy joven así que no sabía demasiado de las transiciones pero sí sabía, por lo que había oído decir a los demás vampiros, que tras la transición el deseo sexual es muy elevado. Ver siete hembras entrar en su cuarto hizo que a Flith se le partiera el corazón. Eso significaba que el deseo sexual de Agonhy era tan fuerte que no le bastaba solo con una hembra. Flith, que estaba enamorado de Agonhy desde su niñez, tenía esperanzas de que al pasar su propia transición fuera Agonhy quien saciara su deseo, es más, el propio Agonhy le había infundido esas esperanzas desde que eran unos pequeños e inocentes niños. Flith siguió agudizando el oído, tras unos cuantos forcejeos se volvieron a escuchar gritos, pero esta vez no eran de dolor, eran los gritos de satisfacción de las hembras. FlithAgonhy había llegado a la edad adulta con el don del buen sexo. Agonhy no tenía la culpa de saber dar placer a las hembras. No tenía la culpa de.... Flith no pudo continuar con ese pensamiento. Agonhy se había puesto a examinar las estanterías llenas de alimentos de primera calidad.

        ¿sabes algo de Elehanor? – preguntó sosteniendo un bote de tomate

        la ultima vez que la vi fue ayer después de la ultima comida, y no tenía buena cara ¿por?

Realmente no quería saber la respuesta, pues imaginaba que su amigo había elegido hembra.

        hace dos noches vino a mi dormitorio e intentó seducirme

Flith agachó la cabeza concentrándose en el sofrito a punto de quemarse que tenía en la sartén. Sabía perfectamente que lo que iba a escuchar le haría daño, pero, como buen amigo que pretendía ser, le preguntó.

        ¿y bien?

        La rechacé

Flith miró a Agonhy sorprendido, esa respuesta no era la que esperaba oír.

        ¿porque?

        … - Agonhy permaneció callado por un momento – no lo se...

Y tras decir eso se marchó de la cocina dejando a Flith pasmado.
Elehanor era una buena hembra, superaba las expectativas para ser la hembra de un guerrero. ¿Y la había rechazado? No tenía sentido. Eso lo mataba. Que Agonhy no escogiera hembra significaba que no podía odiar a una en concreto... Se había dicho miles de veces que ese pensamiento era horrible, no tenía derecho a odiar a ninguna por el simple hecho de que Agonhy las prefiriera.
Flith venía de una familia de guerreros. En parte, esa relación con la lucha es la culpable de que hubiera conocido a Agonhy. Las dos familias habían sido compañeras de armas y era lógico que los dos pequeños se hicieran amigos. Tal fue la traición que sintió en su corazón que decidió no volverlo a ver nunca más. Cuando se recuperó un poco emocionalmente, se reunió con su padre para comunicarle que rehusaba de su cargo de guerrero. Flith ya no sería el compañero de armas de Agonhy, ya no lo vería más. Necesitaba una ocupación para su vida adulta. La verdad es que no había mucho en donde elegir, solo había unos cuantos cargos importantes más y luego lo demás eran trabajos de clase baja. Lo estuvo meditando unos cuantos días. Agonhy, como consecuencia de la transición y el entrenamiento, había adquirido un físico de autentico guerrero, y eso hacía que Flith lo deseara aun más a pesar de todo el daño que le había hecho. Al final se decidió por la cocina. Cocinar para los más de doscientos comensales de la comunidad sería su cargo a partir de ahora y para toda la eternidad. Flith estaba empeñado en que había escogido la cocina porque cocinando también servía a su gente, no de la misma forma que los sirve un guerrero pero también los sirve. Pero en realidad, el verdadero motivo por el cual se había decantado por la cocina era por que estaba en el mismo pasillo que Agonhy. Solo tendría que asomarse un poco y lo vería. En realidad no quería reconocer el autentico motivo por que se había jurado a sí mismo no volverlo a ver pero es que, simplemente, no podía cumplir su palabra. Tras haberse hecho ese juramento volvió a hacer vida normal, esperando a pasar su propia transición. El problema es que Agonhy también hacía vida normal, seguía comportándose como si no hubiera pasado nada, como si la transición hubiera sido un mero resfriado del que ya se había curado y ahora ya podía seguir jugando con su amigo. Los primeros días Flith se mostró molesto, se escondía, a veces no salía de su cuarto durante días solo para no verlo, pero Agonhy se dio cuenta de que lo estaba evitando y fue a recuperarlo. Flith llevaba casi dos días encerrado es su cuarto, había bloqueado la puerta y solo dejaba entrar a su madre para que le diera la comida. Agonhy llegó al anochecer y tocó a su puerta pero no le contesto, sabía que no era su madre porque le había hecho aprenderse una manera especial de llamar. Agonhy siguió insistiendo, hablándole desde el otro lado de la puerta pero no le contestó. Los golpecitos suaves pasaron a ser golpes fuertes y secos hasta que cesaron. Flith, pensando que Agonhy se había marchado, salió de debajo de las sabanas para aproximarse a la puerta y entonces ésta se abrió de par en par. Agonhy la había abierto en el primer empujón dejando la cerradura hecha añicos. Se quedaron mirándose, en silencio, uno frente al otro. Agonhy se arrodilló ante él y lo abrazó.
        no se lo que te pasa, no se porque me rehuyes... pero no quiero que siga así...
Flith se quedó de piedra, en todos esos años en que se conocían esta era la primera vez que se abrazaban. El abrazo no fue como el había imaginado que serían y aun así, solo con ese gesto hizo que lo tuviera a sus pies de nuevo.

        no te preocupes más, Agonhy – le dijo al devolverle el abrazo, aunque un poco distante.

Las cosas volvieron a ser como antes aunque Flith tenía el rencor guardado. Doce años después, justo antes de la transición de Flith, se volvieron a escuchar rumores sobre Agonhy. Flith, que se negaba a aceptarlo esta vez, decidió ir a pedirle explicaciones a Agonhy pero antes de llegar si quiera a la mitad del pasillo vio como una hembra salía de los aposentos de su amigo con el pelo revuelto y la ropa mal puesta. Flith la persiguió con la mirada hasta que desapareció por una esquina. Sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, se asomó por las puertas entre abiertas y lo vio tumbado en su cama con los brazos extendidos, como si estuviera exhausto. Flit no quería verlo nunca más, ahora en serio, pero su transición le golpeó de lleno sin que el se lo esperase y Agonhy insistió en acompañarlo así que no le quedaba otra que la venganza personal. Después de beber la sangre de la hembra no se alegró demasiado por haber sobrevivido al cambio. Lo miró, retándolo a que se acercara a la cama, a que fuera él quien le saciara, pero Agonhy solo permaneció allí, de pie. Al ver que no reaccionaba, Flith tomó a la hembra, sintiendo su placer y el suyo propio al entran en ella.

“Ella debías de haber sido tu” dijo en su mente cuando lo miró al haber terminado.

21 febrero 2011

Capítulo 1. Agonhy

La habitación estaba a oscuras. Agonhy estaba decepcionado. Él ya sabía que era imposible, pero no le importaba. Se sentía decepcionado y maldito. Flith. Lo conocía desde que tenía doce años, cuando Flith nació. Pero qué era esa pequeña deferencia de edad para dos vampiros adultos que llegarían a vivir mas de mil años. Aun así, esa no era la única diferencia entre ellos dos, Agonhy se había convertido en uno de los vampiros más admirados en toda la comunidad vampírica por sus grandes hazañas con las armas. Flith se había convertido en el nuevo cocinero de la encomienda. No tenía ya bastantes problemas, tenía que añadirse la época de celo de la mayoría de las hembras que ,por desgracia, estaban más que interesadas en él. Esa era la razón principal por la que hoy se había ido corriendo a sus aposentos. Las hembras en celo lo traían de cabeza, todo el día corriendo detrás de él, intentando llevárselo a la cama para calmar sus ansias. Estaba harto. Flith ,el pobre, rara vez salía de la cocina. A los vampiros como él, los trataban como esclavos. Más de una vez le preguntó porqué se había metido allí, y él siempre le respondía lo mismo: “Siempre he tenido vocación por la cocina, además tenía enchufe y no podía decir que no”. Pero Agonhy sabía que era mentira, siempre que le decía eso adoptaba inconscientemente la misma expresión, bajaba un poco la cabeza, se ruborizaba creando un bello contraste entre sus mejillas y su tez pálida mientras entornaba sus oscuros ojos. Esos ojos que lo trastornaban. Nunca se olvidaría del momento en que Flith pasó la transición. Aunque no era necesario, él estuvo allí ,viéndolo sufrir, escuchando como sus huesos se quebraban para dar lugar a un intensivo crecimiento y después volverse a soldar. Nunca olvidaría cómo le saltaron los caninos de la boca e,instantes después, asomaron unos colmillos blancos y afilados por sus labios. Deseaba poder darle su sangre, pero entonces lo mataría. La hembra que estaba a su lado se rajó la muñeca y se la puso en los labios, de inmediato Flith la cogió y la mordió. En ese momento sintió rabia y envidia por la hembra, porque deseaba que esos labios estuvieran en su muñeca y esos colmillos estuvieran penetrando su vena. Nunca olvidaría su mirada en el momento en que la sangre tocó su lengua. Flith agarró con las dos manos la muñeca de la hembra, succionando su sangre con voracidad. Como por fuerza de un imán, Flith giró la cabeza en su dirección y sin soltar la muñeca de la hembra abrió los ojos de par en par atravesando los suyos. Esa oscura mirada le caló en lo más hondo de su ser. Su transición acababa de finalizar, su cuerpo semi desnudo estaba perlado de una fina capa de sudor, su pelo lacio de color ceniza estaba mojado y le caía en mechones bien definidos por la frente y su mirada desafiante lo estaba invitando a cubrir esa necesidad ardiente que imploraba ser satisfecha debajo de los apretados boxers negros que estaban a punto de romperse. Lo que vino después de eso es lo que lo dejó destrozado. Flith soltó la muñeca la hembra al mismo tiempo que apartaba los ojos de el para ponerlos en ella sin cambiar su expresión desafiante. La hembra tan solo llevaba puesto un fino vestido vaporoso de tela blanca abotonado por la parte de delante hasta la mitad del pecho, Flith subió con la mano por su brazo y luego bajó quitándole el tirante. La hembra, especializada en transiciones y en lo que pasa después, se fue desabrochando los botones lentamente abriendo las solapas a cada botón desabrochado, dejando ver esa suave parte de piel que tienen las hembras. Flith no cambió su expresión, le quito del todo el tirante dejando al descubierto la mitad de su cuerpo y cogió uno de sus pechos. Una montaña bien definida de piel blanca y rosada en la punta quedó cubierta por su mano que empezó a acariciarla. La hembra puso cara de satisfacción, y le arrancó el boxer ,que ya estaba medio roto porque no se estiraba más, dejando ver la enorme virtud de su amigo. Eso excitó a Agonhy pero su alma se partió en dos cuando ella se subió encima de el a horcajadas levantándose la falda y empezó a moverse a un ritmo constante que hizo que a Flith se le pusieran los ojos en blanco. Agonhy no quería estar más allí, no quería presenciar eso, sin embargo sus pies no le respondían y sus ojos se apartaban de la escena. Se partió del todo cuando Flith le dio la vuelta a la hembra poniéndola bajo él, cogió una de sus largas piernas y la apoyó en su hombro y con la otra hizo que le rodeara la cintura, y entonces empezó a arremeter. Tanto la hembra como él gritaron... y gritaron y gritaron hasta que llegaron al final, entonces ella quedó exhausta, tendida encima de la cama donde minutos atrás había estado su amigo agonizando. Flith lo miró con la misma mirada desafiante y sin dejar de mirarlo se limpió con el pulgar la punta y luego lo lamió, solo entonces, Agonhy, logró moverse y salir corriendo de allí para que nadie pudiera ver su gran decepción reflejada en su rostro.
Agonhy no soportaba ese recuerdo, hacía que los ojos se le humedecieran, pero por más que lo intentara esas imágenes se le venían a la mente torturándole en esos malditos momentos difíciles. Agonhy se puso de lado en su gran cama con dosel, con una mano enjugaba las lágrimas impidiendo que salieran y con la otro agarraba las sabanas encerrando la seda negra en su puño. Flith. Y lo que más le torturaba es que, al estar Flith a cargo de la cocina, podía verlo más a menudo, ya que, por errores arquitectónicos, el gimnasio estaba en el mismo largo pasillo que el área de los trabajadores del lugar. Con tan solo asomarse podía verlo ... como se preparaba poniéndose las ropas que definían su cargo, como actuaba, como hablaba... y como le gritaban sus superiores. Más de una vez estuvo a punto de sacarlo de allí a la fuerza, pero se contuvo. No sabía si seguir haciendo eso sabiendo que Flith nunca le desearía era bueno para él, pero siempre que se decidía a no volver a mirarle, al día siguiente sucumbía a la necesidad de hacerlo.
Unos golpecitos tímidos en el portón le hicieron incorporarse a tal velocidad que la cabeza le dio un par de vueltas haciéndole perder el equilibrio y obligándolo a apoyar todo su peso en sus brazos estirados en el colchón.
- ¿quién es? - dijo con voz atronadora
El portón se abrió en una rendija por donde apareció una cabecita precedido de un cuerpo pequeño de mujer que se mostraba cautelosa a cada paso.
- Agonhy, ¿puedo pasar? 
- ¿que ocurre? - dijo tras meditarlo un poco
La hembra cerró la puerta tras de sí, su melena rizada era una cascada por su espalda a falta de dos palmos para llegar a la cintura. Se quedó parada allí, con las manos ocultas tras su espalda y la mirada fija en el suelo, con esa cara angelical llena de duda y admiración por él.
- Elehanor, habla
Ella fue levantando la mirada hacía él y tras un momento, en el cual estaba cogiendo fuerzas seguramente, comenzó su contoneo modesto hacia su cama.
- veras, te vi corre por el pasillo y me figuré que debía de haberte pasado algo ¿estas bien? 
- si tranquila, solo quería llegar aquí lo antes posible, no es nada
Agonhy estaba confundido, conocía a Elehanor desde el año siguiente de su transición y ella siempre lo había tratado como a un superior, con respeto. Nunca antes había entrado en su habitación y nunca le había mostrado ese coqueto contoneo al andar. ¿Estaba seduciéndolo?

- me alegro de que no sea nada, llevas unos días en que estas como ido y me estaba preocupando 
- gracias por preocuparte pero no hace falta, de verdad. Ahora si no te importa...
Estaba a punto de pedirle que se marchara cuando ella llegó a su cama. No fue directamente delante de él, si no que se acercó a las columnas que sujetaban el dosel y fue corriendo las cortinas lentamente, hasta que la cama quedó cubierta por los laterales atrapando a Agonhy en el interior de su propia cama. Solo le quedaba correr la ultima cortina, antes de hacerlo enrolló una pierna en la columna haciendo que se le subiera el vestido de color café por la parte indicada, provocándolo.

- Elehanor ¿se puede saber qué...? tu no estas en celo, puedo olerlo
- Ya se que no estoy en celo – la duda y el miedo al rechazo estaban reflejados en sus ojos pero eso no le impidió continuar – Agonhy... - se acerco a él de la manera más sensual que pudo, puso las manos en su pecho y lo tumbo despacio en la cama – tu solo relajate – ya estaba encima de él, lo que siempre había deseado desde que lo conoció, y con sus labios le rozó la oreja – Te deseo – le dijo en un susurro.
“Te deseo” hizo eco en la cabeza de Agonhy pero con la voz de Flith. Imaginó que las manos que recorrían su cuerpo eran las de él, que los labios que rozaban su pecho eran los de él, que el pelo que descansaba en su piel era el de él... pero entonces escucho un gemido de anticipación y no era de él. Agonhy se incorporó de repente, aturdido por la situación. Ella intentó tumbarlo otra vez pero él la agarró por los hombros apartándola y la miro a los ojos, dándose cuenta, con una punzada de dolor, de que los que estaba viendo, no eran los oscuros ojos de Flith.
- marchate por favor – dijo con un hilo de voz
Elehanor salió corriendo de la habitación y creyó haber visto lágrimas en sus ojos. Agonhy se quedó sentado en su cama mirando la puerta por la que había desaparecido la mujer que, por un momento, había imaginado que era él.


Espero que os haya gustado, no olvideis que hay que ponerle un buen titulo a esta historia. Espero vuestras sugerencias ^^
Próximo capitulo dentro de unos dias.

17 febrero 2011

Vampire History

¡¡Wohoo!! ¡¡ya esta aquí, ya llegó!!
 Al fin, la primera historia de vampiros ^,..,^

Esta historia de 4 capítulos tiene escenas subiditas de tono yaoi (macho x macho). 
El titulo original es "VH Yaoi" (menudo derroche de originalidad ...) la verdad es que no me gusta así que espero que me ayudéis a ponerle el titulo que se merece esta historia de amantes frustrados. Dejad un comentario con el titulo que os gustaría que tuviera esta historia.
Dentro de pocos días publicare el primer capitulo, espero que os guste.

10 febrero 2011

Abandonada

Tarde de invierno. El cielo esta gris, el mar revuelto y el viento furioso.
Voy paseando por la playa. El viento de cara me impide andar bien pero me da igual, yo le llevaré siempre la contraria. A mi lado no hay nadie. Hace un tiempo había alguien... ahora ya no. Camino solo.
Paseo para recordar. ¿Quién estaba a mi lado antes? Resguardo mis manos en los bolsillos y la cara bajo la bufanda. Hace frío pero no dejare de pasear. Necesito recordar.
A lo lejos diviso una figura que me llama la atención. Una mujer esta parada frente al mar. Necesito verla más de cerca. Voy hacia ella pero al llegar a la arena no puedo continuar acercándome...
Quiero verla mejor pero el viento no me lo permite. Entorno los ojos. La mujer es una mancha negra frente al horizonte. Su chaqueta larga negra perfila su cuerpo femenino. Su cabello lucha contra el viento ondeando a su alrededor. Esta llamándome pero el viento ahoga su grito. Es una mujer muy misteriosa pero esta triste y su tristeza me invade. Su corazón llora. Me siento sin fuerzas. ¿Quién sera esa mujer? ¿Quién fue la que andaba a mi lado... y ya no esta?


El frío cala mis huesos. El viento limpia las lágrimas de mi cara... pero no puede llevarse la tristeza de mi corazón. Mi amado... ya no esta. Se fue escapando poco a poco de mi vida, hasta que un día se alejó tanto que ya no era capaz de recordar ni su nombre.
El olor del mar y la tranquilidad de sus olas me consolaban, pero hoy nada esta en calma. El mar esta revuelto, y revuelve mi pena. Mi corazón esta desolado, mis lágrimas muestran su dolor. El viento esta furioso y me golpea con fuerza, hundiéndome más y más en la desdicha. ¿Quién fue ese hombre al que tanto ame y ya no esta a mi lado...? ¿Por qué se alejó de mi?
El horizonte serenaba mi mente y me ayudaba a olvidar mi dolor remplazando los pocos recuerdos que me quedaban de los días felices por los colores del atardecer, pero hoy el cielo esta gris y el horizonte es cruel. Vagos recuerdos emergen de las profundidades donde los había enterrado. Noto sus caricias sobre mi piel, llevo mis manos allí donde las siento pero no encuentro las suyas. Mis labios palpitan al recordar el roce de los suyos y mi corazón se resquebraja al saber que todo eso son solo recuerdos de alguien que ya no esta. Recuerdos de un hombre que ya no me volverá a besas o acariciar. Estoy sola...
Mi corazón no soporta tanto dolor. Es hora de volver a casa.
Las lágrimas me nublan la vista pero al girarme una chispa de esperanza aviva mi corazón moribundo. Hay un hombre en la entrada de la playa. ¿Sera él el amor que tanto me a dolido perder? ¿Abra vuelto por mi?


La tristeza de la mujer misteriosa aumenta. Esta rota de dolor...
Lentamente la mujer se da la vuelta y me mira. Hay un brillo en su mirada... Un recuerdo cruza mi mente como si de un relámpago se tratara, la mujer que andaba a mi lado, la que me seguía, la que me acompañaba y velaba por mi...
De repente me inundó la necesidad de cuidarla y consolarla. Pero cuanto más se me acercaba la mujer menos intensa era la necesidad. A cada paso que daba, a cada lágrima que derramaba la necesidad iba remitiendo un poco más. Cuando ya estaba lo suficientemente cerca como para reconocer su cara me estalló un fuerte dolor de cabeza.


A cada paso que daba mayor era la esperanza que albergaba mi corazón. Las lágrimas seguían nublándome la vista pero cada paso que daba hacia él hacía que el dolor que sentía no doliera tanto. Cuando estaba llegando hacía él el hombre dio media vuelta y siguió con su camino. Sentí que me rompía en mil pedazos, mi corazón no soportaría ese duro golpe y me abracé con fuerza para seguir de una pieza. Las piernas me temblaban y caí de rodillas. Extendí la mano hacia él en un inútil intento de llamar su atención pero no funcionó. Era él. Mi corazón lo había reconocido...
Ahora ya no podre recordar nunca más lo suaves que eran sus caricias, ni a que sabían sus besos, ni a que olía su piel...
Mi amado se alejaba de mi y no era capaz de hacer nada...
Mi amor me abandonaba otra vez y no hice nada...

08 febrero 2011

Sueños...

Inauguro el bolg con este pequeño drama. La historia es un poco básica pero bueno es la primera, ya iré subiendo el nivel.

Aquí os la dejo, espero que os guste^^


Ella tenía un amor imposible. Estaba enamorada de un hombre que nunca sería suyo. Lo deseaba como a ningún otro había deseado jamas. Era él el que invadía su mente a todas horas. Pero él, simplemente, ya estaba con otra...


Un día llamaron a su puerta pero cuando fue a abrir no vio a nadie, el rellano estaba vacío. Bajó la mirada desilusionada y vio una carta de color escarlata sobre su felpudo.
Se extrañó. ¿Una carta? ¿para mí?...
Ya tranquila sentada en su sofá la examinó. El sobre era de un rojo intenso. No tenía remitente ni ninguna marca ni nada. Un poco nerviosa abrió el sobre para descubrir una tarjeta negra. Dentro de la tarjeta habían unos pétalos de rosa que perfumaban el papel.
No leyó ningún “Querida...” ni ningún escrito por el estilo. Revisó la tarjeta de arriba a bajo y escrito en letras blancas solo había el nombre de un hotel, un numero de habitación y un poco más abajo un frase: “no te preocupes por el dinero, es un regalo”.
¿un regalo? ¿para mi?... Debían de haberse equivocado de puerta. Pero por otra parte era una suit de lujo gratis... Pero no era para ella... Aun que, bueno, la invitación estaba en sus manos...
Tras mucho meditarlo y darle vueltas, decidió ir.

Salió del cuarto de baño después de haberse dado un baño muy relajante en una bañera llena de pétalos de rosa. Llevaba puesto el albornoz de la suit.
La habitación era muy espaciosa, suaves alfombras grises cubrían el suelo y unas sabanas de satén negro vestían la cama. Un brisa fresca hacia que las lisas cortinas bailaran así que fue a cerrar la ventana. Al darse la vuelta se sorprendió.
Sobre la cama descansaba un vestido color rojo pasión de palabra de honor para llevar sin sujetador ya que la parte de arriba era como un corsé.
Se puso en tensión. Alguien había entrado en la habitación mientras estaba bañándose. Se cerró la bata y registró el cuarto... no había nadie.
El vestido era de su talla y le quedaba como anillo al dedo. Era ceñido al cuerpo y le resaltaba el escote. La falda caía lacia hasta los pies y tenía una abertura que llegaba hasta el muslo en la parte derecha. Dio unas vueltas frente al espejo. Nunca se había visto tan hermosa. Se soltó el pelo que le cayó en hondas de un brillante caoba sobre los hombros.
Decidió que la luz era demasiado fuerte y rompía el encanto frente el espejo así que apagó todas las luces menos la lamparita que había en la mesita de noche que, como era regulable, le bajó la intensidad al mínimo creando un mágico ambiente sensual.

Minutos después la puerta de la habitación se abrió sobresaltándola. Ella estaba sentada sobre la alfombra en frente de la puerta teniendo así una visión privilegiada ante la maravillosa vista que se le presentaba.
Un camarero le traía la cena en un carrito plateado. Se levantó dispuesta a decirle que se marchara y entonces lo vio. Era él. Era su amor.
Vestía un elegante traje negro con una camisa blanca que tenía dos o tres botones desabrochados. Su pelo negro caía sobre sus ojos color esmeralda dándoles un toque misteriosos y un tanto seductor. Se quedó sin aliento con solo mirarlo.
Sobre el carrito solo había una botella de champán, dos copas y unas fresas con nata.
Por un momento ella solo pudo observar como abría el champán y llenaba las copas. Se miraron solo un instante pero... ella frunció un poco el ceño y él, sintiéndose rechazado, fue a la ventana.
Ella no quería rechazarlo pero... era todo tan extraño...
Junto a las copas vio un sobre escarlata exactamente igual al que encontró en su puerta. Y dentro estaba también la tarjeta negra perfumada con los pétalos de rosa, solo que esta vez las letras blancas solo eran dos palabras: “dejate llevar”

Cuando fue a darse la vuelta él ya estaba detrás de ella. Acarició sus brazos mientras le besaba en el hombro. Entonces le tendió la copa y brindaron. Ella estaba inquieta así que cogió una fresa y se la llevó a la boca. Él la imitó sin quitarle los ojos de encima. Cogió otra y él hizo lo mismo. La tercera se la dio él. Cogió una fresa pequeña entre sus dedos, la mojó en la nata y se la acerco a la boca lentamente. Al morderla se manchó un poco con la nata. Ella levantó la mano para limpiarse pero no la dejó. Él le pasó el pulgar por el labio inferior muy lentamente limpiándole la nata y luego lo lamió. Un intenso calor se apoderó de sus mejillas. Él esta con otra... Se decía a si misma una y otra vez. Él se puso justo detrás de ella, la agarró por la cintura mientras que con la otra mano le apartaba el cabello para besarle el cuello. Ella se rindió a sus besos. Tan seductores. Tan deseados. Él sonrió de satisfacción sin que ella se diera cuenta. Le bajó la cremallera de la espalda lentamente sin dejar de derretirla con sus cálidos besos y dejó que el vestido cayera y le rebelara su hermosos cuerpo. La tumbó sobre la cama y la beso en los labios tan intensamente que cuando se separaron notó como le había cortado la respiración.
La camisa le molestaba. También se deshizo de los pantalones.
Hizo un camino de besos por la mitad de sus espalda hasta llegar a la goma de la fina prenda que le quedaba puesta. Cogió la nata y la extendió allá por donde habían pasado sus labios para después quitarla con su lengua saboreándolas a ambas a la vez.

Pero a ella le entraron remordimientos. Él estaba con otra. No podía hacer esto. Por mucho que lo amase. Por mucho que lo deseara, simplemente, no podía.
Recogió su vestido mientras una lágrima se precipitaba por su mejilla.
Él no daba crédito a lo que veía, ella se marchaba. Y entonces lo comprendió.
La cogió por la muñeca para retenerla y tiro de ella con la suficiente fuerza para que cayera sobre él.
Le seco la lágrima con el pulgar. La busco con la mirada pero ella no quería mirarle así que la abrazó y le susurró al oído:

- Perdoname, pensé que así sería más fácil... La he dejado. No estaré con otra mujer que no seas tu. Te quiero.

Y ella lo besó.
Había esperado ese momento desde siempre. Había esperado escuchar eso desde hace tanto tiempo que nunca pensó que lo escucharía, y ahora que esas dos palabras habían llegado a sus oídos y resonaban dentro de ella no pudo hacer más que besarle.
Un beso tierno, dulce. Un beso que delataba todo el tiempo de espera. Y él lo recibió como si también lo hubiera estado esperando desde hace tiempo.
Poco a poco los besos fueron pasando de suaves y dulces a intensos y desesperados. Sin separar sus labios cayeron sobre la almohada e hicieron el amor durante toda la noche bajo aquellas sabanas de satén.

El despertador sonó. Su almohada volvía a estar mojada. Los rayos de sol que entraban por la ventana lastimaron sus ojos hinchados por las lágrimas.
El día volvía a empezar. Triste y agonizante otra vez. Debía de ir a la rutina de la oficina con el corazón encogido en un puño por el temor a encontrárselos besándose a escondidas por las esquinas. Debía de ir a la rutina de la oficina a ver a su amado en brazos de otra.
Vivía esperando la noche para poder soñar con él y ser feliz durante escasos minutos, pero hacía tiempo ya que hasta sus sueños eran perturbados por la otra...  

De qué va esto?

Este es mi primer blog ^^ 


Mi idea es publicar aquí las historias que tengo escritas y las que vaya escribiendo más adelante, puede que también publique alguna tontería que otra o cosas importantes *me encojo de hombros* ya veré que hago pero de momento quiero centrarme en las historias. No son muy largas (creo) xD.

Escribiré sobretodo historias sobre vampiros y dramas románticos. Algunas de mis historias tienen partes eróticas ya lo avisare cuando lo publique ^^

Bueno y ya esta, intentare que sea un buen blog, espero que disfrutéis leyendo y si os gusta me comentáis y si no os gusta también me comentáis quiero que os mojéis ¬¬ así sabré en que tengo que mejorar (a parte de en la ortografía...) ya os advierto que suelo tener faltas descomunales *me escondo* intentare tenerlo todo lo mas corregido posible pero si veis alguna de esas que hace que se te salgan los ojos no me pegues por fa.


La primera historia la publicare dentro de poco *salto emocionada*

BIENVENIDOS A LODEMAI ^^