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10 febrero 2011

Abandonada

Tarde de invierno. El cielo esta gris, el mar revuelto y el viento furioso.
Voy paseando por la playa. El viento de cara me impide andar bien pero me da igual, yo le llevaré siempre la contraria. A mi lado no hay nadie. Hace un tiempo había alguien... ahora ya no. Camino solo.
Paseo para recordar. ¿Quién estaba a mi lado antes? Resguardo mis manos en los bolsillos y la cara bajo la bufanda. Hace frío pero no dejare de pasear. Necesito recordar.
A lo lejos diviso una figura que me llama la atención. Una mujer esta parada frente al mar. Necesito verla más de cerca. Voy hacia ella pero al llegar a la arena no puedo continuar acercándome...
Quiero verla mejor pero el viento no me lo permite. Entorno los ojos. La mujer es una mancha negra frente al horizonte. Su chaqueta larga negra perfila su cuerpo femenino. Su cabello lucha contra el viento ondeando a su alrededor. Esta llamándome pero el viento ahoga su grito. Es una mujer muy misteriosa pero esta triste y su tristeza me invade. Su corazón llora. Me siento sin fuerzas. ¿Quién sera esa mujer? ¿Quién fue la que andaba a mi lado... y ya no esta?


El frío cala mis huesos. El viento limpia las lágrimas de mi cara... pero no puede llevarse la tristeza de mi corazón. Mi amado... ya no esta. Se fue escapando poco a poco de mi vida, hasta que un día se alejó tanto que ya no era capaz de recordar ni su nombre.
El olor del mar y la tranquilidad de sus olas me consolaban, pero hoy nada esta en calma. El mar esta revuelto, y revuelve mi pena. Mi corazón esta desolado, mis lágrimas muestran su dolor. El viento esta furioso y me golpea con fuerza, hundiéndome más y más en la desdicha. ¿Quién fue ese hombre al que tanto ame y ya no esta a mi lado...? ¿Por qué se alejó de mi?
El horizonte serenaba mi mente y me ayudaba a olvidar mi dolor remplazando los pocos recuerdos que me quedaban de los días felices por los colores del atardecer, pero hoy el cielo esta gris y el horizonte es cruel. Vagos recuerdos emergen de las profundidades donde los había enterrado. Noto sus caricias sobre mi piel, llevo mis manos allí donde las siento pero no encuentro las suyas. Mis labios palpitan al recordar el roce de los suyos y mi corazón se resquebraja al saber que todo eso son solo recuerdos de alguien que ya no esta. Recuerdos de un hombre que ya no me volverá a besas o acariciar. Estoy sola...
Mi corazón no soporta tanto dolor. Es hora de volver a casa.
Las lágrimas me nublan la vista pero al girarme una chispa de esperanza aviva mi corazón moribundo. Hay un hombre en la entrada de la playa. ¿Sera él el amor que tanto me a dolido perder? ¿Abra vuelto por mi?


La tristeza de la mujer misteriosa aumenta. Esta rota de dolor...
Lentamente la mujer se da la vuelta y me mira. Hay un brillo en su mirada... Un recuerdo cruza mi mente como si de un relámpago se tratara, la mujer que andaba a mi lado, la que me seguía, la que me acompañaba y velaba por mi...
De repente me inundó la necesidad de cuidarla y consolarla. Pero cuanto más se me acercaba la mujer menos intensa era la necesidad. A cada paso que daba, a cada lágrima que derramaba la necesidad iba remitiendo un poco más. Cuando ya estaba lo suficientemente cerca como para reconocer su cara me estalló un fuerte dolor de cabeza.


A cada paso que daba mayor era la esperanza que albergaba mi corazón. Las lágrimas seguían nublándome la vista pero cada paso que daba hacia él hacía que el dolor que sentía no doliera tanto. Cuando estaba llegando hacía él el hombre dio media vuelta y siguió con su camino. Sentí que me rompía en mil pedazos, mi corazón no soportaría ese duro golpe y me abracé con fuerza para seguir de una pieza. Las piernas me temblaban y caí de rodillas. Extendí la mano hacia él en un inútil intento de llamar su atención pero no funcionó. Era él. Mi corazón lo había reconocido...
Ahora ya no podre recordar nunca más lo suaves que eran sus caricias, ni a que sabían sus besos, ni a que olía su piel...
Mi amado se alejaba de mi y no era capaz de hacer nada...
Mi amor me abandonaba otra vez y no hice nada...

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