Traductor

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

this widget by www.AllBlogTools.com

18 septiembre 2011

Harley soul


El viento árido me pega en la cara y el sol destella en mis gafas de sol. El cuero de mis guantes cruje al acelerarla. Suerte que en ese desierto del infierno no este la pasma para tocarme las narices.
Hago un giro brusco para no despeñarme barranco abajo y el derrape levanta una nube de polvo bestial. La adrenalina corre rápida por mis venas y mi grito se alza triunfal por haberme reído de la muerte una vez más. “Algún día te mataras de verdad” es lo que me decía a menuda esa zorra de mi mujer. “Tranquila nena, no tendrás esa suerte” es lo que yo le contestaba siempre. Cuanto más me lo decían más disfrutaba de mis escapadas, más me acercaba al borde, más vivo me sentía. ¿Rebelde sin causa? Yo creo que sentirse vivo y libre es una causa más que buena. Me la suda que no lo entiendan. Solo mi pequeña me comprende, y yo la comprendo a ella. Gasolina de la mejor calidad, cuero del bueno para el asiento y un buen mantenimiento que la dejara siempre brillante y apunto. A nadie le dedico tanto tiempo como a mi harley.
You could be mine” sonaba en mi cabeza mientras sorteaba los cactus y volaba con los cambios de altura. Me encanta que este terreno hostil no sea llano. Es jodidamente perfecto. Aunque le pasa factura a la harley, no escatimo en mecánicos. Tengo a los mejores trabajando en mi pequeña. La gente dice que quiero más a mi moto que a mis propios hijos. Je, no saben cuanta razón tiene. Amenazaron con quitármela, cabronazos, han salido todos a su puñetera madre, de ahí que no les tenga demasiado aprecio. Su única misión es sacarme toda la pasta que gano en el taller de este maldito pueblucho dejado de la mano de Dios. Y mi única vía de escape es jugármela en este precipicio.
El sol se perdía entre las montañas. Hora de volver a casa. Aceleré una ultima vez antes de llegar a la carretera donde la pasma, que me tenían fichado, estarían esperando que tuviera un desliz para ponerme entre rejas.

Al llegar limpié la moto pero esta vez no la cubrí con la sabana para esconderla. La deje bien a la vista. Me sacudí el polvo de mi chaleco sin mangas y me pasé un trapo por las botas. De vuelta al hogar, si señor. Algo me decía que hoy iba a ser la noche definitiva. Abrí la puerta de una patada pero nadie se inmutó. Encontré a mi mujer y a mi hijo pequeño durmiendo en el comedor entre botellas de alcohol barato. Sin duda habían estado toda la tarde bebiendo mano a mano. Los gemidos de una extraña llegaban desde el dormitorio del mayor, no me hizo falta asomarme al pasillo para saber que se la estaba tirando a cuatro patas con la puerta abierta. Esa era la canción de todos los días. Me pregunté donde estaba el mediano y no tarde mucho en encontrarlo. No debió de escuchar mis botas entrar por la puerta y eso me dio la ventaja. El cabrón había abierto mi caja fuerte y estaba guardando los fajos en una funda de almohada. El muy canalla no tenía ni para una bolsa decente. Le cogí por la camisa y le descargue toda mi ira en la cara. Lo tumbe de un solo puñetazo.

Era cierto. Esa noche era la definitiva. Sin pensármelo dos veces llené el petate con mi ropa y guarde mis efectos personales y el dinero en los bultos de la harley. Me largaba de allí para siempre.

Podrías ser mía, pero estas fuera de linea. Con tus palabritas de puta y tu lengua de cocaína no tienes nada echo... Dije que tu... podrías ser mía”
You could be mine” Gran canción, aun seguía en mi mente sonando con más fuerza que nunca mientras me preparaba.

Debí hacer esto hace mucho tiempo pero bueno, mejor tarde que nunca. Al fin viajaría libre con mi pequeña sin estar atado a nada ni a nadie. Me apreté la bandana en la cabeza, me ajuste los guantes y la acelere un par de veces. Me daba igual que se despertaran y salieran a ver mi partida o que se quedan en casa como si yo no fuera nadie para ellos por que para mi ya no eran nada.

Encendí el faro y me alejé por el horizonte en busca de mi destino dejando volar alto mi alma de motero.